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Revista CDArte | :: No. 3 | Julio / 06 :: | Juego de niños, de Carmen Posadas | |
![]() Reseña _______________________La maldad infantil. ¿Políticamente incorrecta?Una novela entre el thriller y la reflexión social y personal. Carmen Posadas logra mantener la atención ocupándose de una situación que muchos consideran improbable: que los niños puedan cometer un crimen.
Seix Barral Por Adriana Serrano C.
En 1998 Carmen Posadas recibió el Premio Planeta por su novela Pequeñas infamias, de la cual se han vendido más de setecientos mil ejemplares y ha sido traducida a más de veinte idiomas. Desde entonces esta escritora ha sido catalogada como una de las más exitosas novelistas de lengua castellana en el género del thriller. Juego de niños no ha escapado a esta clasificación y sin embargo, esta nueva novela, lanzada al mercado en España a comienzos de 2006 y en Colombia durante la pasada Feria del Libro, ofrece el suspenso característico de este género, pero también una reflexión en torno a la sociedad contemporánea y sus problemáticas. Juego de niños es una novela de suspenso en la que, desde el comienzo, se anuncia el tema central: la maldad infantil; un tema políticamente incorrecto que revela las heridas de una sociedad insana. Luisa Dávila, su protagonista, escritora también de thrillers como Carmen Posadas, se encuentra construyendo la trama para una de sus novelas en la que ocurre el asesinato de un niño en la escuela. Dos detectives inician la investigación encontrando, como suele ocurrir en estos casos, múltiples motivaciones entre los diversos personajes que rodeaban la situación del crimen y dando como resultado varios sospechosos sobre los que se inician las indagatorias. A través del proceso que se sigue a cada uno de ellos se da inicio a la reflexión sobre temas que, en un principio, están sólo relacionados con el niño muerto, pero que pronto saltan a otro plano de la narración, protagonizado, esta vez, por las cavilaciones existenciales y literarias de Luisa Dávila. Temas como la familia, las relaciones de los niños en la escuela, el mundo de los adolescentes, las problemáticas no resueltas y muchas veces insospechadas de los jóvenes, los vacíos que va dejando el intento de vivir según los parámetros de una sociedad cada vez más superflua y cuya bandera es la exigencia implacable de la perfección a ultranza, componen el contexto en el que se desarrolla la trama. El tejido narrativo parece obvio en un comienzo: los recursos con los que se construye el suspenso saltan a la vista del lector mientras la protagonista va del proceso de escritura de su novela a su situación cotidiana, pero a la vez, Carmen Posadas construye su propio tejido narrativo en el que se borran progresivamente los límites entre la realidad y la ficción, utilizando el truco de la novela dentro de la novela y atrapando al lector en este juego. La narración entonces da un giro hacia las reflexiones literarias y vitales de Luisa Dávila, quien intenta encontrar las fórmulas adecuadas para continuar escribiendo, al tiempo que se ve enfrentada a situaciones para cuya comprensión también deberá encontrar fórmulas que le permitan conducir su vida. Quizás los recursos de los que se vale Carmen Posadas parezcan recurrentes pues suelen ser de uso común en los thrillers que abundan en el mercado editorial, pero lo que queda claro tras la lectura de Juego de niños es su intención de utilizarlos para hacer una crítica a este tipo de escritores y a muchas de estas producciones que no alcanzan a escapar del fantasma de la obviedad. Carmen Posadas lo logra con una muy buena dosis de humor e ironía que, lejos de restar intensidad a la tensión y al suspenso, enfatizan las emociones contradictorias que esta novela ofrece al lector. La vida de la protagonista, Luisa Dávila, está marcada desde su infancia por la muerte —¿accidente o asesinato?— de un niño, amigo suyo en la escuela, mientras jugaban un inocente “juego de niños”; situación que se refleja en la novela que está escribiendo, pero que también comienza a replicarse misteriosamente en su vida real de mujer madura y madre tardía de Elba, una adolescente solitaria y poseedora de una personalidad compleja, reflejo de una sociedad malsana que va dejando en ella sentimientos confusos que no se resuelven y a través de quien se comienza a configurar el perfil del niño perverso. Luisa, por su parte, encarna una extraña mezcla de inocencia, candidez y suspicacia que le permite maravillarse tanto con las sorpresivas casualidades de la vida, algunas incluso nada deseables, como con las verdades de a puño que su novio, el fabricante de colchones Enrique Santos, suele soltarle impávidamente desmitificándole sus idealizaciones sobre la escritura y restándole trascendentalismo a su vida. A todo ello responde Luisa con sus reflexiones, sólo con una voz interior y solitaria en donde sí está permitida la ironía, la crítica descarnada y la incisiva intromisión en las vidas ajenas, mientras avanza una macabra serie de hechos que se resuelven sólo hasta el final de la novela, que termina, justamente, con un capítulo llamado “Continuidad de los parques”, como el cuento circular de Cortázar. Juego de niños es una historia narrada en tres planos: la novela que está escribiendo Luisa Dávila y que enmarca el plano de la ficción; la propia vida de Luisa que determina el plano de realidad y la fusión de estos dos planos en un encuentro en el que se difuminan los límites entre ficción y realidad, a través del cual se desencadena la historia de suspenso. A lo largo de todos ellos permanece la mirada crítica de la protagonista desde una óptica marcadamente femenina —no feminista—, que pone en evidencia las complejidades que representa la vida moderna para una mujer madura, urbana, rodeada de éxito profesional y con una cómoda situación económica, a quien los esquemas tradicionales de familia y relaciones afectivas ya no le sirven de modelos y que debe enfrentarse a las múltiples máscaras de “lo políticamente correcto” con las que cada uno de los personajes que la rodean encubre su verdadera esencia, no siempre tan inocente ni tan digna de admiración. Es a través de la mirada femenina de su protagonista como Carmen Posadas logra representar un género, una época y un estilo de vida, y lo consigue mezclando el suspenso con el humor, la reflexión y la cruda revelación de esas pequeñas infamias que se esconden detrás de cada actuación “políticamente correcta” porque, como bien lo dice Luisa: “ninguna vida supera la prueba de la intrusión, del espionaje […] la intimidad de las personas está llena de rarezas…”. Juego de niños permite, entonces, dos lecturas: una de entretenimiento que sigue la historia de intriga y suspenso y que, efectivamente, se lee como un thriller, y otra, más compleja, que apunta a las reflexiones sobre la vida moderna y el ejercicio literario, de tal forma que el lector puede decidir el rumbo de su lectura y escoger entre la rapidez del suspenso y la lentitud de la reflexión. Una cosa es segura: se va a divertir con cualquiera de los dos. [Subir] |